“Doy fe del heroísmo de todas las mujeres,
de nuestras madres, abuelas, bisabuelas,
esclavas y libertas, ¡de las que aún no encuentran
espacio en el planeta!
Maestras, costureras, brujas, cocineras,
poetas, narradoras y actrices
que representan cada día, en medio de esta noche tenebrosa,
el drama de la vida que ellas minimizan.
Esposas abnegadas que viven otras vidas”
Sayly Duque Palacios
Fragmento “Feliz día mujeres de la mina”
Por: Rossih Amira Martínez Sinisterra
Es necesario comprender las prácticas de exclusión que muchas veces ni siquiera son palpables en la mirada desprevenida de quienes consideran que la historia está mal contada. Esta apreciación válida (aunque desprevenida) se expresa muchas veces en las demandas de algunos grupos sociales porque hace falta decir o mostrar algunos episodios que sus abuelos o abuelas les contaron; algunas configuraciones de personajes (regularmente masculinos) que fueron quienes realmente posibilitaron la consecución de logros trascendentales; o para darle un lugar de relevancia a algunos sucesos históricos que parecieran ser no muy importantes; la pretensión de este artículo es generar algunas reflexiones sobre la necesidad de desdibujar el guión historiográfico oficial, para posibilitar reconocernos en una historia aterrizada en las diversas características que los pueblos, los grupos y los sectores más excluidos han generado como parte activa en el transcurrir de los acontecimientos históricos.
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