Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
DOCUMENTOS
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Introducción
Este documento contiene las recomendaciones sobre derechos humanos
y derecho internacional humanitario del Informe del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2002). Las recomendaciones
están dirigidas al Estado, a la sociedad civil y a los grupos
armados ilegales, y deben ser aplicadas durante el año 2003.
Las recomendaciones se encuentran agrupadas en seis temas:
-Prevención y protección
-Conflicto armado interno
-Estado de derecho y la impunidad
-Políticas económicas y sociales
-Promoción de una cultura de derechos humanos
-Asesoramiento y cooperación técnica de la Oficina
El Alto Comisionado tiene la firme convicción que la situación
de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario
podría experimentar una sensible mejora si las recomendaciones
son puestas en práctica por las autoridades nacionales de
los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y de Control, encargadas
de la protección y promoción de los derechos humanos;
así como por todas las partes del conflicto armado interno.
También se espera que las recomendaciones sean asimiladas
por la Iglesia, los sindicatos, los empresarios, los medios de comunicación,
los académicos, las organizaciones de la sociedad civil,
las víctimas y, por supuesto, la mayor cantidad posible de
colombianos.
Además de las recomendaciones este documento recoge el resumen
ejecutivo del Informe del Alto Comisionado sobre Colombia.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos se compromete a trabajar conjuntamente
con las autoridades y la sociedad civil para apoyar la aplicación
de estas recomendaciones.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos se encuentra en el país desde 1997,
y se estableció con base en un acuerdo firmado entre el Gobierno
colombiano y el Alto Comisionado.
En agosto de 2002, el Presidente Álvaro Uribe Vélez
solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos extender el periodo de la Oficina durante cuatro
años más, hasta octubre de 2006, petición que
fue aceptada.
Según el acuerdo, la Oficina en Colombia tiene como Mandato
cuatro tareas principales. La primera de ellas es observar, sistemática
y analíticamente, la situación de los derechos humanos
y del derecho internacional humanitario en todo el país.
La segunda es ofrecer asesoría en estos temas tanto al Gobierno
como a las autoridades del Estado y a la sociedad civil. La tercera
es ofrecer cooperación técnica al Gobierno, a las
autoridades del Estado, a las instituciones que manejan el tema
y a la sociedad civil interesada. La cuarta es informar, difundir
y promocionar los derechos humanos y el derecho internacional humanitario
entre los colombianos.
Recomendaciones para el año 2003
Con base en su análisis pormenorizado, el Alto Comisionado
formula una serie de recomendaciones concretas y prioritarias para
el año 2003. Estas recomendaciones, que no son exhaustivas,
se agrupan bajo seis rubros: La prevención y protección;
el conflicto armado interno; el Estado de derecho y la impunidad;
las políticas económicas y sociales; la promoción
de una cultura de derechos humanos; el asesoramiento y la cooperación
técnica de la Oficina.
Las recomendaciones se dirigen a las autoridades nacionales de
las tres ramas del poder público y de los órganos
de control encargados de la protección y promoción
de los derechos humanos, a todas las partes en el conflicto armado
interno, a las organizaciones armadas al margen de la ley y a los
sectores representativos de la sociedad civil.
Sin perjuicio de las otras preocupaciones abordadas en el presente
informe, y al seguimiento que debe darse a las recomendaciones pendientes
formuladas por el Alto Comisionado y por otros órganos internacionales,
el Alto Comisionado tiene la firme convicción que la situación
de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario
podría experimentar una sensible mejora si las siguientes
recomendaciones fueran tomadas en consideración y aplicadas
durante el año 2003 por aquellos a quienes van dirigidas.
a) La prevención y protección
El Alto Comisionado exhorta al Gobierno a hacer efectivo el Sistema
de Alerta Temprana (SAT), establecido en el seno de la Defensoría
del Pueblo, con la activa participación, cooperación
y respuesta de la Vicepresidencia de la República, el Ministerio
del Interior y el Ministerio de Defensa.
El Alto Comisionado urge al Gobierno a asegurar que el programa
de protección de defensores de derechos humanos, a cargo
de la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio del Interior,
funcione con efectividad, dotándolo de los fondos suficientes
y de parámetros claros y uniformes de medición del
riesgo. También deberá el Gobierno poner en práctica
mecanismos que actúen preventivamente sobre los factores
de riesgo.
El Alto Comisionado urge al Fiscal General de la Nación
a introducir en el programa de protección de testigos y víctimas
a cargo de la Fiscalía los cambios que permitan una rápida
identificación de los riesgos y una pronta adopción
de las medidas para afrontarlos.
El Alto Comisionado exhorta al Gobierno a identificar, conjuntamente
con la Defensoría del Pueblo y el Sistema de las Naciones
Unidas, comunidades en riesgo por el conflicto armado interno, y,
en concertación con tales comunidades, desarrollar y poner
en práctica, cuanto antes, acciones y programas de atención
preventiva y de protección. En materia de poblaciones desplazadas
se deberán aplicar estrictamente los Principios Rectores
de los Desplazamientos Internos.
El Alto Comisionado urge al Gobierno y al Congreso a dotar a la
Procuraduría General y a la Defensoría del Pueblo
de los recursos necesarios para establecerse en aquellos municipios
donde aún no tienen presencia, especialmente en las zonas
de rehabilitación y consolidación, y en aquellas regiones
con alto índice de población indígena, afro-colombiana
y desplazada.
El Alto Comisionado solicita al Ministerio Público y a los
superiores jerárquicos de los servidores públicos
sancionar disciplinariamente a aquellos agentes del Estado que con
sus acciones u omisiones pongan en riesgos la labor de los defensores
de derechos humanos.
El Alto Comisionado exhorta al Procurador General a verificar trimestralmente
la exactitud y objetividad de la información contenida en
los archivos de inteligencia militar sobre defensores de derechos
humanos, y a hacer público el resultado de esta labor.
El Alto Comisionado alienta a la Ministra de Defensa a incorporar,
en los próximos cursos de formación de los miembros
de la fuerza pública, el estudio sistemático del derecho
internacional de los derechos humanos y del derecho internacional
humanitario. Para ello, recomienda que celebre un acuerdo de capacitación
continua con la Defensoría del Pueblo.
b) El conflicto armado interno
El Alto Comisionado insta a las FARC-EP, al ELN, a las AUC y a
los demás grupos guerrilleros y paramilitares a respetar
el derecho a la vida de todos los civiles. Los insta, en especial,
a abstenerse en todo momento de ataques contra la población
civil, ataques indiscriminados, reclutamiento de menores y actos
de terrorismo.
El Alto Comisionado insta a las FARC-EP, al ELN, a las AUC y a
los demás grupos armados ilegales a liberar de inmediato
y sin condiciones a todas las personas tomadas como rehenes, y a
abstenerse de la práctica inaceptable del secuestro.
El Alto Comisionado insta a los grupos armados ilegales, y en particular
a las FARC-EP, el ELN y las AUC, a abstenerse de emprender acciones
que afecten el goce de los derechos humanos de la población
civil y disminuyan la capacidad del Estado colombiano para cumplir
su obligación de protegerlos y garantizarlos.
El Alto Comisionado insta a la Fuerza Pública a observar
irrestrictamente los deberes impuestos por el derecho internacional
humanitario, en especial los relacionados con el cumplimiento de
los principios de limitación, distinción, proporcionalidad
y protección general de la población civil.
El Alto Comisionado insta a todas las partes en el conflicto armado
a cumplir las obligaciones a ellas impuestas por las normas internacionales
que prohíben el empleo, el almacenamiento, la producción
y la transferencia de minas antipersonales.
El Alto Comisionado recomienda al Gobierno, a los grupos armados
ilegales y a los sectores representativos de la sociedad civil no
escatimar esfuerzos para establecer, cuanto antes, acercamientos
dirigidos al diálogo y a la negociación que permitan
la superación del conflicto armado interno y el logro de
una paz duradera. Los diálogos y la negociación deberán
tomar en cuenta, desde un principio, los derechos humanos y el derecho
internacional humanitario, así como incorporar en su agenda
el tema de los derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación.
c) El Estado de derecho y la impunidad
El Alto Comisionado solicita al Gobierno y al Congreso de la República
que, al adoptar políticas y al elaborar normas, presten la
debida atención a las obligaciones asumidas por Colombia
como Estado parte en los instrumentos internacionales de derechos
humanos y derecho internacional humanitario. Los urge a tener en
cuenta los principios internacionales de legalidad, necesidad, proporcionalidad,
temporalidad y no-discriminación cuando adopten y apliquen
políticas y medidas relacionadas con la seguridad y el orden
público. En especial, los insta a no introducir en el ordenamiento
jurídico colombiano normas que faculten a los miembros de
las fuerzas militares para ejercer funciones de policía judicial,
ni otras que sean incompatibles con la independencia de la justicia.
El Alto Comisionado urge al Fiscal General a presentar ante el
Congreso de la República un proyecto de ley sobre la carrera
para los funcionarios y empleados de la Fiscalía, con el
fin de fortalecer la independencia e imparcialidad de la institución.
El Alto Comisionado solicita al Fiscal General a asegurar y fortalecer
la independencia de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional
Humanitario de la Fiscalía, garantizar la protección
de sus integrantes y a dotarla de los recursos necesarios para desarrollar
las investigaciones a su cargo.
El Alto Comisionado exhorta al Fiscal General a establecer dentro
de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario
de la Fiscalía un grupo especializado en la investigación
de los posibles vínculos de miembros de la fuerza pública
con grupos paramilitares. Exhorta, asimismo, a los organismos de
cooperación internacional a respaldar esta iniciativa.
El Alto Comisionado insta a la Ministra de Defensa a suspender
de inmediato del servicio a los miembros de la fuerza pública
involucrados en graves violaciones de los derechos humanos y crímenes
de guerra, poniendo en conocimiento de las autoridades judiciales
y de control la información pertinente.
El Alto Comisionado exhorta al Comité especial de impulso
de investigaciones de violaciones de derechos humanos e infracciones
al derecho internacional humanitario, presidido por el Vicepresidente
de la República, a que trabaje pro-activamente sobre una
selección de casos representativos de dichas violaciones,
y a que trimestralmente elabore un informe al Presidente de la República,
al Fiscal General, al Procurador General, y al Defensor del Pueblo
sobre el avance en las investigaciones de los mismos.
El Alto Comisionado exhorta al Presidente de la República
a adoptar, en su condición de Jefe de Estado y de comandante
supremo de la fuerza pública, todas las medidas necesarias
para que, independientemente de posibles diálogos entre el
gobierno y los grupos paramilitares, cese todo vínculo entre
servidores públicos y miembros de dichos grupos. También
lo exhorta a informar al Procurador General de la Nación
y al Defensor del Pueblo, por medio de reportes semestrales, sobre
la ejecución de dichas medidas y los resultados de las mismas.
d) Las políticas económicas y sociales
El Alto Comisionado exhorta al Gobierno a desarrollar una política
consistente para disminuir la brecha de inequidad existente en el
país y asegurar que se adopten todas las medidas necesarias
para lograr una disminución de los índices de analfabetismo
y desocupación, y un aumento en el acceso a la salud, la
educación y a la vivienda.
e) La promoción de una cultura de derechos humanos
El Alto Comisionado recomienda al Gobierno, a través de
la Comisión Intersectorial Permanente para los Derechos Humanos
y el Derecho Internacional Humanitario, elaborar un plan de acción
en derechos humanos que incorpore una política integral de
género, y a presentar en el transcurso del primer semestre
de 2003 un cronograma para su implementación.
El Alto Comisionado recomienda a la Ministra de Educación
incorporar, a partir del inicio de los próximos calendarios
escolares, la enseñanza de los derechos humanos en los programas
de educación primaria y secundaria. Para ello recomienda
que celebre un acuerdo de capacitación continua con la Defensoría
del Pueblo.
El Alto Comisionado exhorta al Consejo Superior de la Judicatura,
a la Fiscalía General y a la Procuraduría General
a establecer con la Defensoría del Pueblo convenios análogos
para la formación permanente de sus funcionarios y empleados
en derechos humanos y DIH.
f) El asesoramiento y cooperación técnica de la Oficina
El Alto Comisionado urge al Estado a dar seguimiento a las recomendaciones
internacionales, incluidas las del presente informe, y exhorta al
Vicepresidente de la República a que coordine, con la cooperación
y el asesoramiento de la Oficina, la elaboración de un cronograma
de aplicación de las distintas recomendaciones emitidas por
los órganos internacionales competentes.
El Alto Comisionado invita al Gobierno, al Congreso, a la Fiscalía
General, a la Procuraduría General y a la Defensoría
del Pueblo a profundizar la interlocución con la Oficina,
beneficiándose plenamente con su mandato de asesoría
y cooperación técnica.
RESUMEN EJECUTIVO DEL INFORME DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES
UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS SOBRE LA SITUACIÓN DE DERECHOS
HUMANOS EN COLOMBIA 2002
Este informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos sobre Colombia cubre el período comprendido
entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2002, y responde
a la solicitud formulada por la Comisión de Derechos Humanos
durante su 58º período de sesiones.
Contexto nacional:
El informe analiza el contexto nacional y pasa revista a los factores
de orden político, militar, económico, social e institucional
que a lo largo del año 2002 plantearon a Colombia múltiples
problemas, dificultades y retos en relación con el mantenimiento
de los principios del Estado de derecho, el respeto de los derechos
humanos y la observancia de la normativa internacional humanitaria.
Entre esos factores figuran la interrupción de los procesos
de paz entre el Gobierno del Presidente Pastrana y las FARC-EP y
el ELN, respectivamente, la incidencia que en la degradación
del conflicto armado han tenido las acciones violentas, muchas de
ellas de un corte terrorista, tanto por parte de los grupos guerrilleros
como por parte de los grupos paramilitares, la persistencia de denuncias
e informaciones sobre nexos entre servidores públicos y organizaciones
paramilitares, y los obstáculos que para el cabal ejercicio
de los derechos políticos han constituido las presiones ejercidas
sobre candidatos y sufragantes por los grupos ilegales al margen
de la ley. Las elecciones de marzo para el Congreso y las elecciones
presidenciales en mayo fueron dos importantes puntos de referencia
en el panorama político de 2002, que permitieron observar
la situación de derechos humanos en los últimos meses
del Gobierno del Presidente Andrés Pastrana y los primeros
cien días del Gobierno del Presidente Álvaro Uribe.
Otros factores analizados son la adopción y el desarrollo
de la política de seguridad por parte del gobierno del nuevo
gobierno, que comenzó el 7 de agosto, las medidas adoptadas
a raíz de la declaratoria del estado de conmoción
interior, la preparación de la convocatoria del referendo
constitucional para el año 2003, las gestiones en pro de
la iniciación de un diálogo con grupos paramilitares,
y las dificultades que el país afronta en materia de endeudamiento,
déficit fiscal y realización progresiva de los derechos
económicos, sociales y culturales.
Al terminar el año se percibió una serie de desafíos
en el contexto nacional. Para sólo mencionar algunos, cabe
referirse a la degradación incesante del conflicto armado,
y a las dificultades para emprender un proceso gradual de solución
política del mismo a través de negociaciones de paz
adecuadamente estructuradas. A este respecto parece evidente que
los buenos oficios del Secretario General de la ONU, a través
de su asesor especial, deben ser considerados tanto para retomar
el proceso de acercamiento entre el gobierno y las FARC-EP como
para el diálogo entre el gobierno y el ELN.
Otro desafío es el relativo a los contactos, el diálogo
y una posible negociación entre el gobierno y los grupos
paramilitares. Parece necesario hacer claridad sobre cuáles
de las condiciones planteadas por los dirigentes de las AUC pueden
aceptarse sin desmedro del Estado de derecho y sin menosprecio por
los derechos fundamentales a la verdad, a la justicia y a la reparación.
Otro reto para el gobierno y los sectores económicos del
país sigue siendo el que plantea la necesidad de que los
dos contribuyan, dando pleno cumplimiento a las exigencias planteadas
por los derechos económicos, sociales y culturales, a un
mejor funcionamiento de la economía que permita disminuir
la inequidad existente.
Igualmente importante para el gobierno, para el Congreso y para
los sectores democráticos del país es el reto de buscar
y encontrar mayores grados de concertación y apoyo mutuo
en la tarea de promover y proteger los derechos humanos. En particular,
el Ejecutivo y el Legislativo se hallan ante el desafío de
asegurar que toda propuesta normativa en materia de protección
del orden público, administración de justicia y funcionamiento
de los órganos de control sea respetuosa de los instrumentos
adoptados por la comunidad internacional para garantizar un ejercicio
democrático del poder y una efectiva puesta en práctica
de los derechos y libertades fundamentales de la persona.
Conflicto armado interno:
El informe destaca la alta y grave incidencia del conflicto armado
sobre la situación de los derechos humanos en el país
y los desafíos que el mismo impone al Estado para responder
eficazmente a la crisis humanitaria. Señala asimismo la notable
degradación del conflicto armado y la crueldad creciente
de los métodos de combate utilizados por los grupos armados
ilegales, lo cual ha agravado la vulnerabilidad de la población
civil. A este respecto analiza la actuación de los grupos
guerrilleros, de los grupos paramilitares y de la fuerza pública.
Se destaca la importancia de un proceso de negociación de
paz, estructurada con parámetros y criterios adecuados, que
plantee perspectivas ciertas de progreso y que incorpore tempranamente
compromisos en materia de derechos humanos y de derecho internacional
humanitario.
Situación de los derechos humanos:
El informe reconoce que factores como la degradación del
conflicto armado, el narcotráfico y la crisis económica,
han incidido en el agravamiento de la situación de los derechos
humanos y en la capacidad del Estado para proteger y garantizar
los mismos. Las conductas criminales de los grupos armados ilegales
hicieron patente su irrespeto por los derechos fundamentales a la
vida, la integridad personal y la libertad individual. Sus reiterados
ataques a la infraestructura pública multiplicaron los desafíos
del Estado para dar una respuesta efectiva a la crítica situación.
También señala que el nuevo gobierno ha manifestado
su propósito de cumplir sus obligaciones internacionales
y constitucionales en materia de derechos humanos. Entre los logros
estatales en ese campo, el informe destaca asuntos como el de la
ratificación de varios instrumentos internacionales, de los
avances relativos a la coordinación institucional y al sistema
único de registro de la población desplazada, el de
la jurisprudencia garantista de la Corte Constitucional, y el interés
de varias instituciones públicas por fortalecer la cooperación
con la Oficina, como por ejemplo la Vicepresidencia de la República,
la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General
de la Nación, y el Senado de la República.
El informe califica la situación de los derechos civiles
y políticos de crítica, y señala que a lo largo
del año 2002 ella se ha caracterizado por violaciones graves,
masivas y sistemáticas de esos derechos, constituyendo muchas
de ellas crímenes contra la humanidad. Se registraron ejecuciones
extrajudiciales (masacres y homicidios de carácter individual
o selectivo), actos de tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes,
acciones que implicaron empleo desproporcionado de la fuerza, desapariciones
forzadas, detenciones ilegales o arbitrarias, impedimentos ilegítimos
al libre tránsito interno, desplazamientos forzados, injerencias
arbitrarias o ilegales en la vida privada y el domicilio, y atentados
contra el debido proceso y las garantías judiciales. El informe
señala que los autores de esas violaciones fueron servidores
públicos comprometidos en graves abusos de poder, en omisión
o en abierta connivencia con el paramilitarismo.
El informe da cuenta de un aumento significativo de denuncias de
violaciones atribuidas directamente a miembros de la fuerza pública,
en comparación con el año 2001. Muchas de estas conductas
se realizaron en desarrollo de la política de seguridad del
nuevo gobierno, y en particular en aplicación de las normas
adoptadas en el marco del estado de conmoción interior declarado
en agosto. Varias de estas conductas se realizaron con el acompañamiento
o la autorización de agentes de la Fiscalía General
de la Nación.
En el análisis de la situación de los derechos económicos,
sociales y culturales en Colombia, el informe da cuenta de problemas
como el de la profunda exclusión económica y social,
el del alto grado de pobreza y el de la amplia brecha de inequidad,
manifestados en altos niveles de desempleo, cobertura insuficiente
en el campo educativo, graves fallas en la prestación de
los servicios de salud y seguridad social, y fuerte reducción
del número de viviendas subsidiadas por el Estado.
También identifica el informe las dificultades específicas
que afectan el reconocimiento y la garantía de los derechos
de la mujer y de los derechos del niño y de la niña.
A pesar de algunos avances legislativos, destaca en particular la
ausencia de una política integral en materia de género,
el mantenimiento de formas sexistas de discriminación y marginación,
y la persistencia de la violencia sexual e intrafamiliar.
Situación del derecho internacional humanitario (DIH):
El informe da cuenta del sensible aumento de los crímenes
de guerra y del alto índice de victimización de los
miembros de la población civil en comparación con
el año 2001. Varios de esos actos podrían constituir
crímenes contra la humanidad. Entre las principales infracciones
del DIH, muchas de ellas recurrentes y masivas, menciona los homicidios,
las amenazas de muerte, los ataques a la población civil,
los ataques indiscriminados, los actos de terrorismo, los atentados
contra la dignidad personal, la toma de rehenes, el desplazamiento
forzado, los atentados contra la misión médica, los
ataques a bienes civiles y el empleo de minas antipersonales. En
esta sección se estudia también la situación
de los niños y mujeres víctimas de la contienda armada.
El informe señala como responsable de la mayor parte de las
conductas infractoras a los miembros de los grupos guerrilleros
y paramilitares. Sin embargo, hace notar que durante el período
por él cubierto aumentaron las denuncias de infracciones
de la preceptiva humanitaria por integrantes de la fuerza pública.
El informe señala la degradación del conflicto armado
ha contribuido poderosamente la utilización de algunos métodos
y medios de guerra prohibidos por el DIH, así como el cambio
de estrategia de los grupos armados ilegales. Entre ellos, destaca
los ataques a la población civil y el empleo creciente del
terror por parte de los grupos armados ilegales y, particularmente,
de las FARC-EP.
Áreas de especial preocupación o importancia:
El informe analiza varias áreas de especial preocupación
o importancia para el Alto Comisionado. Entre ellas figuran el mantenimiento
del Estado de derecho y la adopción y ejecución de
la política de seguridad, las medidas de conmoción
interior, la actuación de la fuerza pública en las
zonas de rehabilitación y consolidación, la situación
de la antigua zona de despeje, el auge y el fortalecimiento de los
grupos paramilitares, las falencias de la administración
de justicia y las contradicciones en la lucha contra la impunidad,
las insatisfactorias condiciones de la población carcelaria,
el desplazamiento forzado, la victimización de los grupos
étnicos, la crítica situación de los defensores
de los derechos humanos y de otros miembros de grupos vulnerables,
y los problemas existentes para el pleno ejercicio de las libertades
fundamentales (libertad sindical, libertad de opinión y de
expresión, libertad de conciencia y de religión, y
derechos políticos).
El informe señala que el Estado aún no cuenta con
una política efectiva y coherente en materia de derechos
humanos y DIH. Esta carencia se manifiesta en la debilidad de sus
políticas preventivas, lo cual contribuye a agravar la crisis
en uno y otro campo. Esto ha incidido en el aumento significativo
de personas desplazadas, así como en la mayor vulnerabilidad
de los defensores de derechos humanos afectados por intimidaciones,
amenazas, ataques y estigmatizaciones aún por parte de servidores
públicos.
Entre las materias de especial preocupación el informe destaca
factores y condiciones que tienden a debilitar el Estado de derecho,
manifestado en recurrentes problemas o crisis de gobernabilidad
y en repetidas fallas en la aplicación del principio del
imperio de la ley. La tendencia se ve reflejada en la injerencia
en las funciones públicas de integrantes de grupos paramilitares
y en la continuidad de nexos entre servidores públicos y
miembros de esos grupos. También tiende a contribuir negativamente
la adopción prioritaria de ciertas políticas represivas
y militares en detrimento de la institucionalidad civil. El informe
se refiere a la adopción e implementación de disposiciones
incompatibles con las normas internacionales y la Constitución
Nacional, como varias de las contenidas en el Decreto 2002 sancionado
en el marco del estado de excepción. La atribución
de funciones de policía judicial a los militares y la restricción
arbitraria de derechos y libertades fundamentales estuvieron entre
los principales motivos de preocupación en ese campo.
Otra materia de preocupación ha sido la actuación
de instituciones que comprometen la independencia y la imparcialidad
judicial. Como ejemplo de esto puede señalarse decisiones
adoptadas por la Fiscalía General de la Nación en
lo referente al despido y traslado de fiscales, en la posición
del Fiscal General ante el ejercicio de funciones de policía
judicial por miembros de las fuerzas militares, y en el apoyo del
mismo alto funcionario a medidas de control del orden público
que luego la Corte Constitucional declaró contrarias a la
Constitución.
Seguimiento de las recomendaciones internacionales:
El informe da seguimiento a las recomendaciones internacionales
en materia de protección de los derechos humanos, conflicto
armado, Estado de derecho e impunidad, ratificación de instrumentos
internacionales, adecuación de la normativa interna a los
principios y reglas de carácter internacional, adopción
de medidas en pro de los derechos económicos, sociales y
culturales, promoción de una cultura de derechos humanos,
y asesoría y cooperación técnica. El informe
constata que no se han registrado progresos significativos en la
aplicación de muchas de esas recomendaciones. No obstante,
destaca como positivos la ratificación del Estatuto de la
Corte Penal Internacional (a pesar de la salvedad sobre los crímenes
de guerra), la adopción de la ley que crea el tipo penal
de trata de personas, la evaluación de los programas de protección
del Ministerio del Interior, la adopción de la ley para dar
cumplimiento a la Convención de Ottawa y la creación
del Observatorio de Minas Antipersonal, así como la adopción
de medidas para ampliar la cobertura territorial del sistema de
alerta temprana y fortalecer la participación gubernamental
en el mismo.
Actividades de la Oficina en Colombia:
El informe dedica una sección para resumir las actividades
cumplidas durante 2002, en ejercicio de las funciones de observación,
asesoría legal, promoción y difusión, y cooperación
técnica señaladas en su mandato, por la Oficina en
Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos. De este mandato se han beneficiado varias instituciones
del Estado, como la Procuraduría General de la Nación,
la Defensoría del Pueblo y el Consejo Superior de la Judicatura,
entre otras, que han recibido con interés la asesoría
y cooperación de la Oficina en el propósito de fortalecer
su actuación institucional en derechos humanos. También
fueron destinatarias de las actividades de la Oficina las organizaciones
de la sociedad civil. La Oficina ha podido iniciar con el nuevo
gobierno, en particular con la Vicepresidencia de la República
y la Cancillería, una interlocución frecuente y fluida.
En octubre asumió sus funciones el nuevo Director de la Oficina.
Recomendaciones:
El informe finaliza con una serie de recomendaciones concretas
y prioritarias del Alto Comisionado en materia de derechos humanos
y DIH para el año 2003, con la convicción de que la
aplicación de ellas podría contribuir sensiblemente
a mejorar la situación en Colombia. Las recomendaciones cubren
materias importantes como la prevención y la protección,
el conflicto armado interno, el Estado de derecho y la impunidad,
las políticas económicas y sociales, la promoción
de una cultura de derechos humanos y el asesoramiento y la cooperación
técnica de la Oficina. Los destinatarios de esas recomendaciones
son las autoridades nacionales, todas las partes en el conflicto
armado interno y los sectores representativos de la sociedad civil.
(1)
(1) Las recomendaciones se encuentran reproducidas textualmente
en la primera parte de este documento.
-Si desea acceder al Informe completo consulte la página
web de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos www.hchr.org.co.
Puede también solicitarlo al correo electrónico
oacnudh@hchr.org.co o recogerlo en la siguiente dirección
calle 114 No 9-45 . Torre B, oficina 1101. Bogotá)
MAPA ANEXO DEL INFORME

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